1/07/2011

EL SANCOCHADO DEL CHATO

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En este carnaval de candidaturas zorrunas el cotarro está hirviendo. Liderando las encuestas tenemos a un Castañeda dejando la mudez, aunque algunas sombras le soplan la nuca. Luego tenemos a la muñeca de la mafia, quien quiere demostrar que el Perú es el único cojudo que tropieza dos veces con la misma roca. Atrás va Humala al que nos lo han vendido como la encarnación del demonio. Ahí está, también, la Mechita, candidata del “Loco cachetada”, cuyos únicos ofrecimientos son el continuismo aprista y su cara de quinceañera. Lo que no esperábamos, ni en nuestra más grande alucinación, era el “Factor CH”, o sea un “Cholo” Toledo que con su voz aguardientosa y cara de beodo consuetudinario ya está segundo, y hasta primero, y hace temblar las quijadas a más de un político.
Aunque las encuestadoras solo toman como referencia a Lima, podemos notar que hay candidatos con pocas posibilidades de repuntar. Son los llamados “pitufos”. Pitufos por su escaso porcentaje de aceptación y no por su tamaño. Valga la aclaración porque me voy a ocupar del más célebre chato de la política liberteña.

CHIQUITO MAZAMORRERO

Este chato es nuestro vecino (aunque su ex dice que más vive en Lima). Es dueño de un consorcio de Universidades que toma el nombre de nuestro entrañable César Vallejo (pero hace poco echaron a unos profesores de su Universidad acusándolos de apología al terrorismo, por el solo hecho de hablar del verdadero Vallejo). En su currículo está el haberle arrancado lágrimas de caimán a Alan García. Ya lleva buenos años metido en política (los envidiosos dicen que si no fuera por su plata no hubiera sido ni secretario de su cuadra). El destino le tenía reservado un apellido que suena a acuñación de billetes o a ese pequeño dulce que se expende en las esquinas: Acuña.
Hablo de él porque en estos días anda ajetreado en su intento de jugar en las ligas mayores. Si está en la alcaldía de Trujillo es solo para dar cólera a los apristas. Su verdadero sueño es ser presidente del Perú. Para ir preparando el camino no ha dudado en integrarse a la tan voceada “Alianza para el gran cambio”, que es una mezcla similar a una mazamorra con rocoto molido. Lo acompañan otros gallitos de ridícula cresta.

INGREDIENTES DEL SANCOCHADO

Uno de los integrantes de esta alianza es Pedro Pablo Kuczynski, PPK. Este viejo con cara de pavo, nacionalizado norteamericano, quiere presentarse como una carta de recambio cuando es el más veterano en estas lides. Hace poco dijo: “el renacer económico del Perú se inició cuando estuve en el MEF”. En principio, el renacer fue para los ricos. En segundo lugar, demuestra que su trabajo anterior no sirvió para nada, pues está metido en la salsa desde la década del 60, cuando fue asesor económico de Belaúnde y gerente general del BCR. De ahí no ha parado. Se le acusa de ser lobbista de grandes empresas. Ante el inminente triunfo de Susana Villarán, su derechismo le llevó a afirmar que peligraba el modelo de crecimiento del país. Nadie le creyó la payasada. ¿Mejoró la economía para las grandes mayorías cuando estuvo de ministro? Nacalapirinaca.
Le sigue Lourdes Flores, quien acaba de obtener el Record Guiness de las derrotas electorales. Es derechista, torpe y defensora acérrima de un presunto narcotraficante.
El otro actor de la comedia es Humberto Lay, al que todos llaman pastor, aunque somos testigos que hace tiempo abandonó su rebaño para entrar a la política. ¿Qué ofrece para el país? ¿Un programa para sacarlo del hambre? Naranjas de Huando. Su presencia es atractiva por los votos con olor a Jehová, que arrastra. Ya ha demostrado que la típica imagen del religioso cucufato y tonto quedó atrás. Aunque lo niegue, le endosó los votos a Alan en la segunda vuelta pasada. Le han prometido encabezar la lista al Congreso.
Entra al ruedo el no menos célebre Yehude Simons. Parece mentira ver a Yehude en medio de estos pintorescos personajes. Aunque no extraña, porque lo hemos visto de un extremo a otro. De ser un izquierdista tenaz pasó a ser un alfil del aprismo en la cúspide de la corrupción (petroaudios). El resultado de esta pésima maniobra fue su agonía política. Aunque no sea cierto, se le acusa de ser parte responsable en el Baguazo. El Apra lo quemó y él lo sabía de antemano. Esta ingenuidad o mal cálculo puede explicar que ahora ensaye una alianza con la derecha y con personajes sin ideología, a los que solo les interesa el poder por el poder.

CAMINO CHATO

¿Y por qué estos cuatro quieren a Acuña en la mancha? ¿Porque tiene una mejor visión de país? ¿Por su sólida ideología política? Perdonen la carcajada. Yo creo que buscan a un financista para la campaña. Ellos saben perfectamente que Acuña ha logrado algunas alcaldías por su millonario despliegue publicitario y su logística que, generalmente, proviene de sus universidades ubicadas estratégicamente en diversos puntos del país.
El camino político para el chato es muy incierto y difícil. No creo que esta alianza dé fuego y logre siquiera el porcentaje que le permita colocar congresistas. ¿Quiénes son sus consejeros que no lo pueden curar de su miopía política? ¿Quiénes sus asesores que lo quieren hacer caer nuevamente en un chasco, como ayer con Natale Amprimo? Aunque, dejémonos de vainas, es el único camino por el que puede transitar pues siempre confunde política con empresa privada, realidad con fantasía, aprecio con franeleo, sagacidad con criollada.
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Revista CARADURA Nº 06. Trujillo, diciembre 2010.

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